Cargo 200, el secreto peor guardado de Putin en Ucrania
 21 febrero, 2026
Moscú, 21 feb (EFE).- El Ejército ruso ha perdido más de 300.000 hombres en los cuatro años de guerra en Ucrania, según fuentes independientes. Aunque las bajas rusas son un secreto a voces, el Kremlin mantiene silencio para no instigar aún más el creciente descontento entre los rusos con la campaña militar.
La última vez que el Ministerio de Defensa ruso informó sobre muertos en acción -Cargo 200- fue en septiembre de 2022 -cuando los situó en 5.937-, justo antes de la movilización de reservistas que provocó el exilio de más de un millón de hombres en edad militar.
Fuentes occidentales, desde la OTAN a la inteligencia estadounidense y británica, estiman en un millar las bajas diarias en las filas rusas y en más de 30.000 las pérdidas mensuales. Además, enero sería el primer mes en el que el Ejército ruso no puede reponer las bajas con voluntarios.
Los militares rusos caídos se llaman Cargo 200 desde la guerra de Afganistán (1979-1989). Entonces, el talón que acompañaba al cargo ponía 200, ya que ese era el peso máximo del féretro de zinc permitido por el Ministerio de Defensa de la Unión Soviética.
Un secreto a voces
El conocido bloguero militar Yuri Podoliak, que ha sido invitado a recepciones en el Kremlin, fue el que rompió la baraja al abordar en enero en YouTube el sensible tema del Cargo 200.
Podoliak admitió que el Ejército ruso podría haber perdido hasta 415.000 hombres entre soldados, voluntarios y antiguos presidiarios reclutados por el grupo Wagner.
Además, situó las bajas totales en más de 800.000 de los más de dos millones de rusos que han participado en la conocida como ‘operación militar especial’. Ese número de pérdidas humanas contrasta con las conquistas territoriales: apenas un 12 % del territorio ucraniano desde el 24 de febrero de 2022.
Según los expertos occidentales, ningún país ha sufrido tantas bajas en un conflicto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945. De hecho, las tropas rusas han sufrido más bajas en estos cuatro años que en todos los conflictos anteriores desde la contienda mundial, lo que incluye las dos sangrientas guerras chechenas.
Muertos con nombres y apellidos
El portal independiente Mediazona, en colaboración con Meduza y la BBC, cifra los combatientes rusos muertos e identificados con nombres y apellidos en más de 168.000.
A esta cifra hay que sumar los muertos aún no identificados, pero incluidos, entre otros, en los certificados de defunción y hereditarios de acceso público, datos de servicios funerarios o denuncias de desaparición. De hecho, Mediazona admite que, según sus cálculos aproximados, esa cifra rondaría ya los 300.000, a falta de los datos de este año.
En los primeros meses la mayoría de muertos eran soldados profesionales -efectivos de las fuerzas aerotransportadas y de las brigadas motorizadas-, después los presidiarios y a partir de mediados de 2023, los voluntarios.
Mientras, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de EE.UU. publicó a principios de año un informe en el que aseguraba que «desde febrero de 2022 las fuerzas rusas han sufrido casi 1,2 millones de bajas (325.000 muertos), más que ninguna otra potencia en cualquier campaña desde la Segunda Guerra Mundial».
En cuanto a Ucrania, según las estimaciones del centro, habría sufrido entre 500.000 y 600.000 bajas y entre 100.000 y 140.000 muertos.
«A este ritmo, las bajas rusas y ucranianas combinadas podrían alcanzar los 2 millones para la primavera de 2026», destacó.
Al contrario que el Kremlin, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, sí admitió recientemente más de 55.000 muertos en las filas de su ejército.
La censura militar de Putin
El Kremlin ha intentado ocultar por todos los medios esta información, lo que incluye el cese de la publicación de datos oficiales sobre mortalidad en Rusia, pero también otros indicadores demográficos que permitirían calcular los muertos en combate.
El presidente ruso, Vladímir Putin, prohibió la publicación de datos de bajas en las filas de las Fuerzas Armadas en mayo de 2015, después de que soldados irregulares rusos fueran desplegados en el este de Ucrania para apoyar la sublevación prorrusa.
De esta forma, los rusos no tienen acceso a datos sobre las pérdidas humanas en el ejército tanto en tiempos de paz, como durante operaciones militares especiales.
Con todo, la censura no es infalible. El segundo tribunal militar del Distrito Occidental admitió a finales de enero, contra la versión oficial, que el buque insignia de la Flota del Mar Negro, el ‘Moskvá’, había sido hundido en abril de 2022 en un ataque ucraniano con torpedos.
Además, el fallo admitió la muerte de 20 marineros, identificados con nombres y apellidos, a lo que hay que añadir ocho desaparecidos.
























