‘Latinas’, el libro que enlaza la música con la revolución feminista en América Latina
 08 abril, 2026
Irene Escudero
Madrid, 8 abr (EFE).- El periodista español Juan Carlos Gomi vivió en Colombia los años más intensos de marchas por el aborto o contra la violencia machista y se dio cuenta que en una sociedad atravesada por la música, que suena en cada esquina, ésta se había vuelto también un «vehículo de la revolución feminista en América Latina».
Y así lo refleja en ‘Latinas. El nuevo poder musical’ (Sílex, 2026), donde rescata a las pioneras de la música latina y pone en valor a las cantantes actuales -desde el reguetón, a la lírica o a géneros más locales-.
Tras más de seis años en Bogotá, el periodista de la Agencia EFE volvió a España sintiendo que tenía «una deuda» que ahora se cobra con este libro, la de «entender América Latina como algo de tú a tú» y contar su riqueza, y, especialmente, el cambio que las mujeres estaban trayendo a la música.
Vivió los años del «Ni una menos», de las multitudinarias protestas a favor del aborto en Argentina, contra los feminicidios en México y el estallido social en Chile y en Colombia… la ‘Canción sin miedo’ de Vivir Quintana y el ‘Un violador en tu camino’ de Las Tesis: «las mujeres tenían por fin un papel significativo, se entendía como parte de la respuesta de lo que estaba pasando».
«En una sociedad tan machista como la latinoamericana, la gente empieza a decir ‘basta’ y creo que la música ha sido el vehículo de la revolución feminista en América Latina», señala en una entrevista con EFE.
Shakira, JLo y las estrellas
El libro arranca con la actuación en el medio tiempo de la Super Bowl de Shakira y Jennifer López en 2020: «Por primera vez en un supertarzón había dos mujeres en esos 13 minutos que ven millones y millones de personas… para mí fue significativo y por eso arranqué el libro con esa idea», relata.
Aborda cómo tuvieron que adaptarse a la industria, cantando en inglés o mostrando «una latinidad de telenovela», pero también lo que sufrieron en el camino, pues, asegura, uno de sus grandes hallazgos redactando el libro es que «un montón de artistas latinas han tenido problemas de acoso sexual, incluso violaciones».
«Creo que no ha habido un fenómeno ‘#Me Too’ como puede haber con Hollywood, pero ahora poco a poco se va descubriendo algo que quizás todos sabíamos: que hay mucho hijo de puta y si eres alguien con dinero y tienes posibilidades, vas a aprovecharte de forma sexual de las artistas y eso no puede seguir así (…) la industria tiene que estar un poquito más pendiente», alega.
Aborda también la hipersexualización de las artistas latinas para quitarle hierro. Como le dijo Anitta, las mujeres tienen derecho a ser sexys, a vestir como quieran y a hablar abiertamente de su disfrute sexual.
«Si ella disfruta, mal, es una puta», lamenta, y subraya que este tópico es «absurdo, machista, retrógrado y puritano».
Rescatar referentes
«El reguetón encontró su lado femenino antes que el rock» afirma en el libro. En el reguetón entraron las mujeres antes que en un ambiente tan masculinizado y «rancio» como el del rock del siglo pasado. Y por ello, habla y pone en valor a las que abrieron senda.
«Parto de la idea de que todos necesitamos referentes. Nosotros lo tenemos bastante fácil; siempre hay un presidente de gobierno que es un hombre, un futbolista que es un hombre, cantantes que son hombres -los Beatles, Bruce Springsteen-, pero que aparezcan mujeres que sean referentes para otras mujeres es importante», destaca.
Y quiso aportar y rescatar esos «referentes» tan necesarios: Carmen Miranda, La Lupe, Las Mary Jets, Mercedes Sosa o Chavela Vargas… Pero también aquellas que nunca fueron nombradas como Glorimar ‘Glory’ Montalvo, la voz que le replica a Daddy Yankee «dame más gasolina» y a Don Omar «dale, papi, que estoy suelta como gabete».
«La canción ‘Bésame mucho’, superpopular en la historia de la música latina, (…) la compuso una mujer. El ‘Despacito’, también», recuerda.
La música latina como algo menor
Además, el libro reivindica la música latina en general, tan variada y tan menospreciada históricamente en España y que ahora vive su momento mayúsculo.
«Tenemos una cultura muy anglo pero (…) al final te das cuenta que las listas de éxito las ocupan los artistas latinos», dice y confiesa que ha habido un «problema generacional» pues se ha crecido con esos sonidos británicos o estadounidenses.
A pesar de que Latinoamérica «no es uniforme», hay «un patrón común» porque «hay más artistas y estas artistas empoderan al resto de las mujeres y en muchos casos han sido la banda sonora de una movilización social», zanja.
























