Paco Ibáñez enciende un faro de resistencia contra la barbarie en el Teatro Real de Madrid

 28 abril, 2026

Rosa Díaz

Madrid, 28 abr (EFE).- El Teatro Real de Madrid se ha convertido esta noche en un foco de resistencia «contra la barbarie», en el que el cantautor Paco Ibáñez ha encendido un faro con el que orientarse en «tiempos de ignominia como ahora».

A sus 91 años de edad, el artista -leyenda viva de la resistencia española al fascismo- ha demostrado que el tiempo puede llegar a dañar sus articulaciones y obligarle a entrar en el escenario del brazo de su inseparable guitarrista Mario Mas, pero no es capaz de robarle un ápice de compromiso político y ni de doblegar su confianza en el ser humano.

«Por eso digo una vez más: que nadie piense o grite ‘no puedo más y aquí me quedo’. Mejor mirarles a la cara y decir alto: ‘Tirad hijos de perra, somos millones y el planeta no es vuestro'», ha recitado el poeta José Agustín Goytisolo, en la grabación con la que ha empezado el concierto.

A renglón seguido, el cantautor ha puesto nombre y apellidos a los que piensan que el planeta es suyo y ha llamado «sátrapa americano» al presidente Donald Trump y «unos bestias llamados israelíes» a los que atacan al pueblo palestino.

Ibáñez, quien en sus conciertos suele dar voz a poetas de diferentes latitudes en diferentes idiomas y hasta hace poco también musicaba textos en hebreo, hoy ha dejado fuera a los poetas judíos y ha cantado en español, euskera y gallego.

Los poetas en lengua española de ambos lados del Atlántico han sido los más presentes, desde Antonio Machado a Federico García Lorca, pasando por Fanny Rubio y Nicolás Guillén.

De este último ha cantado ‘Soldadito boliviano’, un tema del que ha sido muy aplaudido el verso «un hermano no mata a un hermano» y cuando ha mencionado al Che Guevara.

Después ha entrado en escena Soleá Morente, hija del cantaor flamenco Enrique Morente, que ha demostrado arte y estirpe en su interpretación de ‘Nana de la mora’, de José Ángel Valente, y ‘Dolor’, de Alfonsina Storni.

«Que suerte me ha dado la vida de heredar de mi padre a sus mágicos amigos», ha dicho la cantante, antes de retirarse para dar paso al acordeonista Joxan Goikoetxea y al inventor de instrumento Pep Pascual.

Uno de los momento más emotivos del concierto ha sido cuando el público que llenaba el Teatro Real ha cantado al unísono, junto a Paco Ibáñez, ‘Andaluces de Jaén’, de Miguel Hernández.

Pero el aplauso más largo y la ovación más sentida ha sido para ‘A galopar’, de Rafael Alberti, a cuya interpretación se han sumado Soleá Morente, Joxan Goikoetxea, Pep Pascual y todos los espectadores, en una catarsis colectiva que ha tenido mucho de recuerdo de un pasado común, pero también de esperanza en un futuro mejor.

Paco Ibáñez ofrece cada vez menos conciertos, y ya no permanece de pie durante dos horas con la guitarra apoyada en la pierna como ha hecho durante 70 años, ahora canta sentado y necesita gafas para leer las partituras, pero su voz sigue siendo imprescindible para muchos.

«¡Hasta siempre», se ha despedido, dejando un escenario vacío con un frase al fondo, «Nos queda la palabra», junto a las fotografías de los poetas universales que él ha musicado.EFE