El jardín japonés: un microcosmos que resume el mundo
 11 agosto, 2026
Un nuevo libro aborda la complejidad sencilla, alcanzada tras siglos de historia, en los jardines del país del sol naciente. Su autor, el arquitecto Javier Vives, escribe sobre la relación que estos espacios mantienen con el teatro y la cultura.
En Japón no hay distinción entre el arte y las artes. Desde el siglo XIII, la jardinería tiene tanta importancia como la pintura. Y como la arquitectura. La integración entre el dibujo, el paisajismo y la geografía es legendaria porque los jardines allí hablan a la vez de un momento y del mundo. Esto es: de los océanos, las islas, las montañas, las cascadas, los lagos, los ríos, las tortugas, las grullas, la camelia, la azalea o el agua. Sobre todo del agua. Y todo lo hacen desde la calma y desde la humildad.
En Japón, unas rocas pueden ser un jardín, la montaña en un jardín seco. Tienen también una manera de acotar sin encerrar la naturaleza —la técnica del shakkei, que significa paisaje prestado—. El shakkei invita a diseñar un jardín pensando en sumar al propio las resonancias de las copas de los árboles vecinos o de las vistas sobre colinas, ríos u océanos.
La cultura japonesa tiene su manera de explicar el tiempo en épocas: Asuka, Nara, Heian, Kamakura, Muromachi, Monoyama, Meiji, Taisho, Showa, Heisei o Reiwa que no coinciden con el orden cronológico occidental. Por eso, después de viajar durante décadas por Japón, el arquitecto Javier Vives (Barcelona, 1948) ha aprendido a tener en cuenta esa distancia.
Más información https://elpais.com/cultura/del-tirador-a-la-ciudad/2026-08-11/el-jardin-japones-un-microcosmos-que-resume-el-mundo.html























