Ambientalistas denuncian amenazas tras llegada a Uruguay de buque de prospección sísmica
 08 febrero, 2026
Daniela Calone
Montevideo, 8 feb (EFE).- Un buque destinado a la búsqueda de petróleo mediante prospección sísmica arribó a Uruguay el pasado lunes 2 de febrero, lo que derivó en una movilización de organizaciones ambientalistas que buscan evitar que la industria petrolera se instale en el país sudamericano, por lo que acudieron a la Justicia.
El BGP Prospector pertenece a una de las empresas que en diciembre de 2025 obtuvieron la autorización del Ministerio de Ambiente para iniciar este proceso, cuya actividad en Uruguay abarcará un período de 60 días y comenzará en marzo.
Fuentes del Poder Ejecutivo indicaron a EFE que un equipo fue capacitado para subir a bordo del buque para las inspecciones ambientales y el próximo martes 10 de febrero las autoridades harán lo propio por invitación de la empresa.
Organizaciones ambientalistas que se oponen a estos trabajos se han dedicado a recorrer playas uruguayas para informar a los veraneantes sobre lo que está en riesgo y recopilar firmas con las que «mostrarle a las autoridades que no tienen licencia social».
En noviembre de 2025, la Asamblea por un Mar Libre de Petroleras solicitó a la Justicia uruguaya una medida cautelar provisional de «no innovar» en la prospección sísmica, pero el proceso está en pausa.
«Se va dando el camino muy lentamente. Teóricamente la Justicia nos había prometido que nos iban a informar con un mes de anticipación cualquier movimiento de barco, cosa que no sucedió», manifiesta a EFE Juliana Orihuela, parte de la vocería de la Asamblea por un Mar Libre de Petroleras.
El mar territorial uruguayo fue declarado «santuario de ballenas y delfines» en 2013, una normativa que encomienda al Poder Ejecutivo a protegerlos y que «se estaría violando con la aprobación de la prospección sísmica», argumenta la organización.
Si en Uruguay se hallara petróleo, no hay garantías de que el crudo sea «económicamente rentable o de buena calidad», expresa Orihuela y manifiesta que el proceso generará un daño a la fauna «mucho mayor que el eventual ingreso económico que podría obtener el país».
El Gobierno impuso condiciones
Las empresas petroleras empezaron a mirar con interés este lugar a raíz de los hallazgos en aguas de Namibia, país africano cuya geología se asemeja a la uruguaya.
Para avanzar en estos procesos y marcar una diferencia respecto a exploraciones previas, el Ministerio de Ambiente anunció un «endurecimiento sustancial de los requisitos ambientales», que incluye obligar a las empresas a «realizar un estudio de impacto ambiental completo» de su actividad.
Entre otras medidas, estas deben «ampliar las distancias de seguridad» y detener el proceso en caso de detectar la presencia de ballenas, delfines, tortugas o lobos marinos.
El Gobierno destaca que de esta manera el proceso se realizará «con las máximas garantías de protección ambiental» en la historia del país.
Los riesgos
La prospección sísmica utiliza la emisión de pulsos sonoros para hacer un mapeo del subsuelo, el problema es que estas ondas acústicas en baja frecuencia «matan todo lo que tienen alrededor» a una distancia de hasta 20 metros y generan perturbaciones a la fauna más alejada, explica a EFE Javier Sánchez Tellechea, biólogo especializado en acústica submarina.
Estas empresas actúan bajo la premisa de que las grandes ballenas o los delfines se retiran ante el sonido y si bien el experto reconoce que en general esto sucede, advierte que algunos animales reciben descargas acústicas que les producen daños en el oído interno.
Según el experto, la investigación científica ha demostrado que hay animales que muestran estrés durante estos procesos, señal de esto es que dejan de emitir sonidos o tienen que emitirlos a una frecuencia con un volumen más alto, otros tienen comportamientos de escape y algunos dejan de comer o socializar.
«Los pulsos son emitidos cada 3 o 4 segundos. Como son pulsos muy potentes, generan reverberaciones, entonces el ambiente queda totalmente sonificado. Es como estar en una discoteca día y noche y tratar de vivir ahí, hablar, comunicarse, trabajar, todo en ese espectro acústico», ejemplifica el experto.
El problema, a juicio del Sánchez Tellechea, es que en Uruguay no se han hecho investigaciones profundas para conocer cuál es la riqueza marítima del país y comprender lo que está en riesgo.

























