Científicos rusos descubren operación quirúrgica maxilofacial de hace 2.500 años

 16 febrero, 2026

Moscú, 16 feb (EFE).- Científicos rusos de la Universidad Estatal de Novosibirsk (NGU, por sus siglas en ruso) hallaron pruebas por medio de un estudio de tomografía computarizada de una compleja operación quirúrgica maxilofacial llevada a cabo alrededor de 2.500 años atrás a una mujer de la cultura pazyryk.

«Los científicos de la NGU hallaron vestigios de una operación quirúrgica durante la tomografía computarizada del cráneo de una mujer de la cultura pazyryk», indicó el servicio de prensa de la universidad en un comunicado.

Los pazyryk fueron un antiguo pueblo nómada del origen escita que vivió en la Edad de Bronce en el macizo de Altái, Rusia, cerca de las actuales fronteras de China, Kazajistán y Mongolia.

«La mujer había recibido una lesión grave de la cabeza y le practicaron una operación de importancia vital para restablecer el funcionamiento del maxilar inferior. En la literatura científica no se han descrito semejantes operaciones», señalaron los científicos.

Gracias a esta compleja operación, añadieron, la paciente recuperó la posibilidad de hablar y alimentarse.

«El uno de la tomografía computarizada fue un instrumento clave para estudiar el cráneo de la mujer (…) Gracias a esta tecnología logramos superar el principal obstáculo, los tejidos blandos momificados que ocultaban la estructura ósea»·, declaró el jefe del laboratorio de medicina física del NGU, Vladímir Kaníguin.

Según el científico, «la tomografía permitió ‘eliminar’ virtualmente un modelo 3D digital y luego físico del cráneo, lo que permite su estudio antropológico detallado».

El estudio no solo mostró las consecuencias de la grave lesión, que incluyó una deformación de entre 6 y 8 milímetros del parietal derecho, «sino detalles minúsculos, invisibles durante un estudio común».

Los antiguos sanadores movieron de lugar la mandíbula inferior y crearon dos canales óseos artificiales por medio de barrenas, según los investigadores.

Los refuerzos óseos en torno a estos canales prueban que la operación fue llevada a cabo en vida de la paciente, que después vivió lo suficiente para sanar.