Colombia y Ecuador rebajan tensiones con una investigación in situ por bomba en frontera

 19 marzo, 2026

Bogotá/Quito, 19 mar (EFE).- Los gobiernos de Colombia y Ecuador acordaron este miércoles la creación de una comisión técnica binacional que viajará al lugar donde fue hallada una bomba sin explotar en territorio colombiano, decisión con la que buscan rebajar la tensión generada en los últimos días por ese incidente fronterizo.

La bomba, que según Colombia pertenecía a Ecuador, fue encontrada el lunes en una zona selvática del departamento de Putumayo, a unos 200 metros de la línea de frontera, y fue detonada en una explosión controlada por militares colombianos.

Según el ministro colombiano de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, la investigación sigue en curso para establecer cómo y por qué el explosivo apareció en territorio colombiano, una tarea en la que participarán también autoridades ecuatorianas.

Con ese propósito, autoridades y militares de ambos países mantuvieron este miércoles una reunión virtual en la que intercambiaron la información sobre el caso y acordaron conformar, «por mutuo acuerdo», una comisión técnica binacional para verificar in situ los motivos por los que el artefacto terminó en Colombia.

Según informó el Ministerio de Defensa ecuatoriano, en el encuentro participaron su titular, Gian Carlo Loffredo; el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Henry Delgado, y otras autoridades militares, junto con sus pares colombianos.

Sánchez aseguró que la reunión fue «productiva, respetuosa y franca» y señaló que en ella Ecuador reiteró que «no existió intención alguna de afectar el territorio colombiano».

El origen de la bomba

El ministro colombiano agregó que, según la información compartida en ese encuentro, el 3 de marzo las Fuerzas Armadas de Ecuador realizaron una operación militar que incluyó un bombardeo en un punto denominado La Isla, en la provincia de Sucumbíos, a pocos metros de la frontera con Colombia.

Añadió que el artefacto hallado en territorio colombiano corresponde a una de las bombas empleadas en esa operación y que el punto de impacto inicial fue en territorio ecuatoriano, donde también fue hallada una espoleta de la misma, aunque el explosivo no detonó.

Sánchez explicó que entre las hipótesis sobre cómo llegó a Colombia están que el artefacto, «debido a las condiciones de lanzamiento —incluyendo velocidad, trayectoria e impacto—, haya sufrido una alteración en su recorrido, llegando de manera no intencional a territorio colombiano» por un rebote.

Otra hipótesis es «que dicho elemento haya sido posteriormente movilizado, por terceros, mediante mecanismos aún por establecer».

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Ecuador sostuvo en un comunicado que el análisis compartido con Colombia demostró que la operación militar de sus Fuerzas Armadas fue «legítima» y que se realizó dentro de territorio ecuatoriano.

La canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, aseguró además que su país no ha recibido aún la nota de protesta anunciada por el presidente colombiano, Gustavo Petro, e insistió en que cualquier diferencia debe tramitarse por los canales diplomáticos y con base en información técnica.

Cruce de ataques verbales

El caso desató un cruce de declaraciones entre los dos gobiernos después de que Petro afirmara el martes durante un consejo de ministros televisado: «están bombardeándonos desde Ecuador y no son los grupos armados».

El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, rechazó esa acusación y afirmó que las recientes operaciones militares contra el crimen organizado cerca de la frontera con Colombia, con apoyo de Estados Unidos, ocurrieron dentro de territorio ecuatoriano.

«Presidente Petro, sus declaraciones son falsas; estamos actuando en nuestro territorio, no en el suyo», señaló Noboa, a lo que el mandatario colombiano respondió poco después: «Hay 27 cuerpos calcinados y la explicación no es creíble».

Sobre ese punto, Sánchez confirmó este miércoles la muerte de 14 personas en dos explosiones ocurridas en enero en sendos laboratorios para el procesamiento de cocaína en el departamento de Nariño, limítrofe con Ecuador, aunque evitó relacionarlas con las operaciones militares del país vecino.

El incidente ocurre además en medio de un deterioro de las relaciones entre ambos países, después de que Noboa impusiera aranceles a productos importados desde Colombia con el argumento de que Bogotá no hace lo suficiente en la lucha contra el narcotráfico y otros grupos ilegales en la frontera, lo que abrió una disputa comercial aún vigente.