Convierte la herida en palabra en Quédate conmigo, un testimonio de luz nacido de oscuridad

 02 enero, 2026

2 ene-.La escritora Shirley Andrea Saavedra Restrepo irrumpe en el panorama literario con Quédate conmigo, una obra que nace —como muchas de las historias necesarias— de un largo proceso de reconstrucción personal. “Escribo desde los seis años”, confiesa la autora. No por vocación precoz, sino porque durante mucho tiempo las palabras orales no le salían. Las cartas fueron su refugio. La escritura, su único modo de existir hacia afuera.

En su nuevo libro, Saavedra Restrepo vuelve a ese territorio íntimo para narrar un viaje emocional marcado por la búsqueda de sentido, el peso del pasado y la fuerza brutal que puede desatar una maternidad temprana. Una obra donde lo testimonial se convierte en literatura y en la que la autora comparte, sin artificio ni maquillaje, la lucha por comprender su propio caos —un concepto que atraviesa toda la narrativa— y transformarlo en algo habitable.

Una historia que llevaba toda una vida gestándose

La autora explica que este libro no nació de una decisión repentina, sino de un proceso vital largo, casi inevitable. “Para llegar a la historia de Amonet necesité todos mis años de vida”, afirma. El texto se nutre de diarios, recuerdos, preguntas acumuladas, vivencias extremas y silencios prolongados. Aunque la redacción tomó apenas tres o cuatro meses, el germen llevaba décadas latiendo.

Esa sensación se percibe en cada capítulo. El libro —organizado en piezas que combinan reflexión, autobiografía y metáfora— despliega un universo emocional donde la autora habla del miedo, la infancia, la supervivencia, la depresión, la abstinencia, el amor y el proceso de sanar. Los pasajes visuales, reforzados por ilustraciones de trazo crudo y expresivo, intensifican esa lectura desde las sombras hasta la claridad.

El testimonio de una transformación

Lo que más destaca la autora de su obra es ese diálogo imprescindible con el propio derrumbe. “Necesitaba comprender mi caos para entender lo que me había sucedido”, explica. En ese proceso, encontró “las palabras precisas, las adecuadas”, las que le permitieron empezar a reconstruirse.

La maternidad ocupa un lugar central en ese cambio: fue su hija —a la que tuvo con quince años— quien se convirtió en su motor de resistencia, en la fuerza que le impulsó a atravesar años oscuros. Esa figura aparece como un faro a lo largo de la obra, igual que la presencia de sus padres, cuya historia familiar la autora revisita para comprender los patrones que heredó.

Un libro dirigido a quienes buscan verdad y humanidad

Amonet, el personaje simbólico que articula buena parte del relato, funciona como espejo de lector y autora. El libro —destinado, según Saavedra Restrepo, a quienes buscan una historia profundamente humana y honesta— invita a enfrentarse a preguntas incómodas, a reconocerse en lo que duele y en lo que sana.

No es un libro complaciente: explora la ansiedad, el miedo, la abstinencia, la pérdida, la vulnerabilidad emocional y la dependencia afectiva. Pero también ilumina, con sorprendente ternura, los vínculos que nos sostienen: el abrazo del padre que llega justo a tiempo, los usuarios a los que cuida en su trabajo como auxiliar, la red de personas que, casi sin saberlo, modelaron parte de su transformación. Muchos de ellos aparecen retratados en pequeñas viñetas humanas a lo largo del texto, convertidos en personajes que dotan al libro de verdad y cercanía .

“La luz nace de la oscuridad”

Esa frase, que la autora escribe en uno de los capítulos, podría funcionar como síntesis de todo el libro. Quédate conmigo camina entre sombras, pero nunca deja de buscar luz. Lo hace desde la introspección, desde la fragilidad, pero también desde una enorme pulsión de vida.

“Mi propia transformación me inspiró a escribirlo”, dice la autora. También el deseo de que su madre la conociera realmente y la necesidad de dejar un testimonio para su hija. En ese trayecto, Saavedra Restrepo no solo se enfrenta a su pasado: le da forma, lo nombra y lo convierte en literatura.

Una invitación a mirar hacia dentro

El lector encontrará en estas páginas una historia real, escrita con una honestidad radical. Un relato emocional que transita entre la memoria y la sanación, entre la caída y la búsqueda de sentido. Un libro que, más que leerse, se siente; que interpela y conmueve.

Con Quédate conmigo, Shirley Andrea Saavedra Restrepo entrega una obra que dialoga con quienes han atravesado la oscuridad y con quienes, alguna vez, han necesitado recordarse que todavía es posible recomenzar.

SINOPSIS

Quédate conmigo

No creía en el amor, puesto que ni en espejos ni en pareja encontré verdad y transparencia.

En el fondo de mi corazón creía que el amor existía, pero el mundo se empeñaba en

demostrar que era cosa de mi imaginación; una tontería.

Pero, en un trabajo, para mí, el mejor tiempo empleado, donde aprendí que piensa más un necesitado que cincuenta abogados, conocí a personas de mentes maravillosas. Personas que merecen un Óscar, un Premio Nobel, una corona, una escultura, una obra.

Por sobrevivir a toda una vida, por recibirme con una sonrisa, a pesar de tanto que la tierra gira.

Personas que han luchado con sus almas aun perdiendo lo que más necesitaban.

Problemas, peleas, tristezas sentimos todos a nuestra manera. No eres nada de esto.

Eres lo más bonito que sueñas.

Este es un libro de amor inspirado en quienes me hicieron sentir. Con sus espejos me

demostraron que el amor sí que existe desde el respeto. Me enseñaron los valores para conseguirlo; es necesario empezar por el cuidado, el cariño, el amor y el respeto hacia uno mismo.

Gracias, mis pequeñas grandes luciérnagas.

AUTORA

Después de su primer libro publicado, Amonet, encontró su vocación en su trabajo de auxiliar de personas dependientes, labor que fue la fuente de inspiración para escribir Quédate conmigo.

Al mismo tiempo terminó un curso de coach e inteligencia emocional infantil y juvenil, y

atención pediátrica. La vida es una sola como para quedarte con las ganas de haberla

vivido toda. Su vocación le abrió nuevos frentes, nuevos sueños, nuevos proyectos… Por ahora quiere disfrutar de esta nueva etapa.

Para escribir, primero tengo que vivir.

Gracias.