Edad, sexo biológico y genes, principales factores que moldean la respuesta inmunitaria

 16 febrero, 2026

París, 16 feb (EFE).- La edad, el sexo biológico y el patrimonio genético son los factores que más influyen en la producción de anticuerpos durante una respuesta inmunitaria, un hallazgo que puede abrir la puerta al desarrollo de tratamientos y vacunas «más adaptadas a «cada individuo».

Un equipo de científicos del Instituto Pasteur, el centro de investigaciones del CNRS y el Colegio de Francia aseguró haber logrado «comprender mejor el papel» de los factores que determinan la respuesta inmunitaria -denominada ‘humoral’-, en un estudio que se publica este mismo lunes en la revista Nature Immunology.

«Los científicos de las instituciones mencionadas han demostrado que, ante un mismo virus, los individuos desarrollan anticuerpos dirigidos contra partes diferentes del mismo, e identificaron los principales factores que originan esta variabilidad», señaló en un comunicado el CNRS.

El estudio analizó el ‘viroma’ (el conjunto de virus que nos afectan) en 1.000 personas sanas y determinó que la respuesta de nuestros anticuerpos está dictada por la edad -lo que más pesa al modificar más de la mitad de nuestro repertorio de anticuerpos-, el sexo biológico -hombres y mujeres eligen ‘objetivos’ distintos dentro de un mismo virus- y la genética -mutaciones específicas en nuestro ADN-.

La tecnología empleada en el estudio fue la de un tipo de secuenciación «innovadora», lo que permitió medir, en muestras de plasma sanguíneo, los anticuerpos dirigidos contra más de 90.000 fragmentos de proteínas virales responsables de numerosas infecciones (gripe, infecciones respiratorias, gastroenteritis, herpes, etc.).

«La fuerza de este estudio radica en haber cuantificado el repertorio de anticuerpos de manera exhaustiva. Pudimos caracterizar con precisión hacia qué parte de las proteínas virales se dirigen los anticuerpos de cada individuo», resaltó Etienne Patin, director de investigación del CNRS en el Instituto Pasteur.

Frente a un mismo virus, algunos anticuerpos aumentan con la edad mientras otros disminuyen.

En la gripe (H1N1 y H3N2), los anticuerpos jóvenes atacan la parte variable de la proteína (hemaglutinina), mientras que los mayores atacan una región más estable llamada ‘tallo’.

Otro hallazgo destacado es el de la diversidad geográfica. Al incluir una cohorte africana, los resultados revelaron que, por ejemplo, ante el virus de Epstein-Barr (EBV), los africanos reconocen proteínas diferentes debido a una mayor exposición a cepas particulares.

«Estos resultados subrayan la importancia de extender las investigaciones a poblaciones infrarepresentadas, como las de regiones tropicales, que suelen estar más expuestas a enfermedades infecciosas», afirmó, por su parte, Lluis Quintana-Murci, profesor del Colegio de Francia e Instituto Pasteur.

Para Quintana-Murci, los hallazgos de la investigación muestran también «la manera en que los anticuerpos se dirigen a regiones específicas de un mismo virus, lo que podría guiar el desarrollo de vacunas y tratamientos»

Los autores defendieron la importancia del estudio, ya que las pesquisas en este campo se habían centrado, hasta ahora, principalmente en unos pocos virus analizados individualmente.