El James Webb descubre un reservorio excepcionalmente grande de moléculas orgánicas
 06 febrero, 2026
Madrid, 6 feb (EFE).- Un equipo internacional de científicos ha descubierto en una galaxia situada a unos 1.300 millones de años luz de la Tierra un reservorio excepcionalmente grande de pequeñas moléculas orgánicas, un lugar de tal riqueza química que los modelos teóricos no pueden explicar.
El hallazgo, realizado gracias a las observaciones del telescopio espacial James Webb, ayudará a entender mejor los procesos de formación de estas moléculas orgánicas y avanzar en el conocimiento de cómo se inicia la complejidad química fundamental para la vida.
Los detalles del estudio, liderado por el español Centro de Astrobiología (CAB), un centro mixto del INTA y el CSIC, y hecho en colaboración con el Instituto de Física Fundamental (IFF-CSIC), la Universidad de Alcalá, en Madrid, y la Universidad de Oxford (Reino Unido), se han publicado este viernes en Nature Astronomy.
La galaxia estudiada, denominada IRAS 07251–0248, se formó tras la colisión de dos galaxias. Aunque el choque generó una enorme nube de gas y polvo que la envuelve y oculta, es altamente energética y emite tanto calor que puede ser observada en el infrarrojo, un espectro de la luz que los instrumentos del Webb pueden captar sin problemas.
Las observaciones con el telescopio revelaron un interior con una abundancia de moléculas químicas «inédita» y «extraordinaria».
Algunas de esas moléculas no se habían detectado en una galaxia diferente a la nuestra y otras solo se habían observado en la Vía Láctea, en el entorno del Sistema Solar y en la Nube de Magallanes, «que es una galaxia muy pequeña, satélite de la nuestra, pero en una cantidad mucho menor», subrayó a EFE Ismael García Bernete, investigador Atracción de Talento (CAM) del INTA en el CAB y primer autor del estudio.
La existencia de tal abundancia de moléculas (entre ellas el benceno, el triacetileno, el diazetileno, el radical metilo, el acetileno y el metano) en una galaxia lejana choca con los modelos teóricos actuales pero «nos está diciendo que en ese lugar se está produciendo un proceso de formación de moléculas orgánicas de una manera muy eficiente», añadió el investigador.
Pero ¿cómo se han formado estas moléculas? Los autores creen que el detonante son los rayos cósmicos, unas partículas altamente energéticas generadas por el agujero negro supermasivo de la galaxia.
«En el medio interestelar hay una gran cantidad de polvo compuesto principalmente por carbono y otros elementos como silicio o el oxígeno. Nuestros resultados sugieren que los rayos cósmicos impactan en los granos de polvo y en otras partículas muy pequeñas que son los hidrocarburos aromáticos policíclicos (moléculas complejas de carbono)», explicó García Bernete.
Es decir, «hemos encontrado el proceso en el que esos granos y esas moléculas se están fragmentando y erosionando en directo, produciendo una fuente de carbono constante que es clave para mantener continuamente una producción tan elevada de moléculas orgánicas. Hemos encontrado un inventario de moléculas orgánicas bestial gracias a este proceso concreto».
El hallazgo es importante porque hasta ahora no se entendía bien cómo se forman, crecen y destruyen los hidrocarburos pero «hemos encontrado un mecanismo que parece ser el que favorece esa destrucción y generación de una enorme cantidad de moléculas orgánicas», apuntó en declaraciones a EFE.
Estos resultados sugieren que los núcleos galácticos profundamente oscurecidos podrían actuar como auténticas «fábricas» de moléculas orgánicas, con un papel clave en la evolución química de las galaxias.
El trabajo abre nuevas vías para estudiar la formación y procesamiento de moléculas orgánicas en entornos extremos del espacio, y demuestra el enorme potencial del telescopio James Webb para explorar regiones del universo que hasta ahora permanecían ocultas.

























