El sambódromo homenajeó a dos mujeres que destacaron como símbolo de resistencia en Brasil
 17 febrero, 2026
Río de Janeiro, 17 feb (EFE).- La cantante Rita Lee y la escritora Carolina Maria de Jesus, dos mujeres brasileñas que desafiaron su tiempo y se convirtieron en símbolos de resistencia, fueron homenajeadas este lunes en la segunda noche de desfiles de las escuelas de samba del Grupo Especial del carnaval de Río de Janeiro.
Las escuelas que pisaron este martes el sambódromo coincidieron en apostar por figuras y manifestaciones culturales de fuerte carga simbólica, pero fueron los homenajes a Rita Lee y a Carolina Maria de Jesus los que le imprimieron un sello particular a la jornada.
El desfile dedicado a Rita Lee, la reina del rock brasileño, convirtió el sambódromo en un gran escenario de rock bajo el compás del samba.
Con disfraces e imágenes que evocaron guitarras eléctricas, psicodelia y referencias al movimiento hippie, al tropicalismo y al rock, la escuela Mocidade Independente repasó la trayectoria de la cantante y compositora, desde su paso por la banda Os Mutantes hasta su consolidación como solista irreverente y contestataria.
El desfile subrayó no solo su influencia musical, sino también su postura desafiante frente a los estereotipos de género en las décadas de 1960 y 1970.
Canciones escenificadas en las carrozas, coreografías inspiradas en sus presentaciones escénicas y cientos de bailarines y músicos usando pelucas rojas para rememorar la melena de la rockera resaltaron su defensa de la libertad y su crítica a los convencionalismos sociales.
Rita Lee (1947-2023), una de las artistas más influyentes de la música popular brasileña, se convirtió en un símbolo de irreverencia, creatividad, lucha contra el machismo y la misoginia, y resistencia a la censura impuesta por la dictadura militar, lo que le costó la prisión.
La resistencia de la escritora negra y pobre
Por su parte, el homenaje de la escuela Unidos da Tijuca a la escritora negra Carolina Maria de Jesus (1914-1977) ofreció un tono distinto, más introspectivo.
La autora de la obra «Quarto de Despejo», que narró en diarios la dura realidad de la favela donde vivía, fue presentada como símbolo de la palabra que rompe el silencio y la exclusión.
La puesta en escena recreó páginas manuscritas, cuadernos y escenas cotidianas que aludían al hambre, la desigualdad y la exclusión, transformando el sambódromo en un gran libro abierto.
La narrativa destacó la condición de mujer negra y pobre que, pese a las barreras estructurales, logró convertir su experiencia en literatura y proyectar su voz más allá de las fronteras de Brasil.
Aunque con estilos distintos, ambos homenajes compartieron un eje común: la reivindicación de mujeres que se negaron a ser silenciadas. Rita Lee lo hizo desde el escenario, desafiando normas y ampliando los límites de la música popular; Carolina Maria de Jesus lo hizo desde la escritura, transformando la marginalidad en testimonio histórico.
Los otros desfiles de la noche
El desfile de la escuela Unidos de Viradouro, la tercera en presentarse este martes, también homenajeó a un músico, el maestro de su orquesta de percusión, Moacyr da Silva Pinto, popularmente conocido como Ciça, considerado una leyenda viva del carnaval y que completa 70 años de vida y 55 años de dedicación a los desfiles carnavalescos.
Ciça, que comenzó su carrera en el carnaval como bailarín en 1971, se adjudicó su primer título como maestro de orquesta en 1992, con la escuela Estácio de Sá, y con Viradouro ya ha festejado dos campeonatos (2020 y 2024).
La gran sorpresa del desfile fue una gigantesca carroza de 25 metros de largo en la que el maestro que, con toda su orquesta, los cantantes y la reina de batería, para un total de 301 personas, recorrieron la pista del sambódromo.
Beija-Flor, la campeona del carnaval de 2025, realizó en el sambódromo un desfile inspirado en el ‘Bembé do Mercado’, una tradicional celebración de religiones afrobrasileñas que se realiza desde 1889 en Santo Amaro de la Purificación, ciudad en el interior de Bahía, el estado de mayor población negra de Brasil.
La escuela del municipio de Nilópolis abordó el candomblé no solo como expresión de fe sino también como manifestación de resistencia y de afirmación cultural de la población negra.

























