Gustavo Garagorry: 25 años de servicio, comunidad y compromiso en la ciudad de Doral, FL. USA

 18 octubre, 2026

Por: Álvaro Julio Martínez

Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela #8.440

Un venezolano que hizo de Doral, su hogar

Miami 18 oct, Venezolano, naturalizado estadounidense, con 25 años viviendo en Doral, Gustavo Garagorry ha construido una trayectoria marcada por el trabajo, la disciplina y la vocación de servicio, su apellido, de origen vasco “significa tierra colorada”, según él mismo explica, refleja una raíz firme que ha sabido trasladar a su vida en los Estados Unidos.

Llegó al país sin certezas, como tantos inmigrantes, y comenzó desde abajo, lavando platos en una empresa de catering, aprendiendo normas, procedimientos y responsabilidades. Con el tiempo ascendió a asistente de cocina, camarero y bartender. Fue precisamente en ese contacto humano, sirviendo tragos y escuchando historias, donde se abrió la puerta hacia su verdadera profesión, la informática.

Yo estudié en Venezuela Sistemas, y empecé a ir a las casas a arreglarles el problema a ellos, recuerda. Así nació su primera empresa de tecnología, que lo llevó a trabajar con familias y oficinas de Coral Gables y otras zonas de Miami.

Formación académica y liderazgo comunitario

Garagorry no se conformó con su título técnico venezolano. Ya establecido en Doral, cursó un Bachelor en Administración y posteriormente un Máster en Administración en Millennia Atlantic University, institución dirigida por el venezolano Aristides Maza Duerto, hijo del reconocido economista Maza Tirado.

Su liderazgo lo llevó a convertirse en director del Venezuelan Business Club, donde fortaleció vínculos con la comunidad empresarial y con oficiales electos del estado. En 2011 recibió un reconocimiento en Washington otorgado por los Senadores y Congresistas Marco Rubio, Mario Díaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen y David Rivera, quedando registrado en las gacetas del Congreso.

Ocho años dentro del gobierno local de Doral

Su vida pública tomó forma definitiva cuando acompañó al concejal Pete Cabrera en sus campañas de 2012 y 2014. Tras la victoria de Cabrera, Garagorry fue nombrado asistente legislativo, cargo que desempeñó durante ocho años, trabajando en las administraciones de Luigi Boria y Juan Carlos Bermúdez, fundador de la ciudad.

Conoció de cerca el funcionamiento de cada departamento, la estructura administrativa, los procesos de incorporación municipal y la dinámica de gobierno local. Esa experiencia, afirma, le dio “una sensibilidad especial” hacia el residente de Doral.

Su aspiración: Concejal de la Ciudad de Doral, Silla Número 4

Hoy, Gustavo Garagorry aspira a la silla número cuatro del Concejo de Doral, posición que queda vacante tras el cumplimiento de los dos períodos de la concejal Digna Cabral. Su candidatura se presenta en las elecciones del 3 de noviembre, ya en curso mediante voto temprano y voto por correo.

“Tengo deseos de aspirar a Doral como concejal porque era mi camino natural, donde sé cómo funciona la ciudad”, afirma.

Su motivación es clara, vocación de servicio público.

“Mi meta es trabajar por mi comunidad, por Doral. Dar lo que está dentro de mí, mis conocimientos, en función de tener un mejor Doral”.

Prioridades para la ciudad

Garagorry señala que su enfoque principal será el desarrollo económico,

Incentivos para el progreso de la ciudad.

Fortalecimiento de la actividad empresarial.

Consolidación de un Doral moderno, eficiente y competitivo.

Su visión se enmarca en valores conservadores y pro-familia, como él mismo explica, aunque reconoce que “ser republicano hay que tratarlo con pinzas”, en referencia al clima político nacional. Lo expresa con humor, pero también con realismo.

Migración, una mirada humana y responsable

El tema migratorio lo toca profundamente. Tiene familiares afectados por los cambios en el TPS, el asilo y otros procesos. Ha apoyado iniciativas como, El Acta de la Dignidad, impulsada por la congresista María Elvira Salazar.

La Ley de Ajuste Venezolano, promovida por Mildred Rodríguez y un equipo de activistas en Washington. La solicitud de reactivación del DED, prerrogativa presidencial que detiene deportaciones. Su postura es clara, orden, legalidad y humanidad.

Vida familiar y propósito personal. Casado con Arlet Sosa, comparte una familia extendida con hijos adultos y cuatro nietos que viven en Chile y Rochester, Nueva York. Habla de ellos con ternura y humor, recordando que los abuelos quieren “gritos, juegos y jalones de orejas”, mientras los padres imponen horarios estrictos.

A sus 60 años, afirma que no busca perpetuarse en la política. Tiene un propósito, un tiempo y una misión. Después, quiere viajar con su esposa, ver crecer a sus nietos y disfrutar la vida.

Un llamado a la participación. Garagorry insiste en la importancia del voto. Quedarse en la casa no es una decisión buena.Tenemos todos que salir a votar”.