Oscar Diaz Santamaria: Un venezolano de excepción

 12 mayo, 2026

Por: Álvaro Julio Martínez CNP # 8.440-
The National Press Club de Washington #17694

El Doctor Oscar Díaz Santamaría, presidente de la Clínica Fénix, es reconocido como un venezolano de excepción, la Organización de Periodistas Iberoamericanos (OPI) otorgará el próximo 29 de septiembre, en un acto solemne a celebrarse en el Aula Magna de la Universidad de la Sapienza, en Roma, el premio Personalidad del Año a un venezolano cuya vida profesional, humana y empresarial constituye un ejemplo de liderazgo, disciplina y amor profundo por Venezuela.

Esta distinción, que han recibido personalidades de relevancia global, reconoce trayectorias que honran los valores del servicio, la excelencia y el compromiso con la sociedad.

La ceremonia tendrá lugar en un escenario de enorme significado histórico y cultural, el Aula Magna de la Universidad de la Sapienza, fundada en 1303 por el Papa Bonifacio VIII, un icono de la cultura universal.

En este marco de altura, la Organización de Periodistas Iberoamericanos rinde homenaje a un venezolano cuya historia comienza con la fuerza de la migración española de los años cincuenta, cuando sus padres, José Luis Diaz y Emilia Santamaria, llegaron al país que les ofrecería oportunidades de un futuro promisorio, en un hogar donde el trabajo, la disciplina y la gratitud fueron valores esenciales.

Desde muy joven, el hoy presidente de Fénix Salud mostró una inclinación natural por el deporte y la excelencia, aunque tuvo la oportunidad de jugar béisbol profesional, su padre lo encaminó hacia los estudios universitarios, estudió relaciones industriales, destacándose desde los primeros semestres por su rendimiento académico y por su temprana inserción laboral, para cuando recibió su título, ya acumulaba cinco años de experiencia y una formación privilegiada junto a grandes líderes empresariales del país.

Su carrera en el sector bancario fue sólida y ascendente, trabajó con figuras como don Luis Rivero de Gregorio, Alberto Quiroz Corradi, José Bisoño y José María Nogueroles, el banquero por excelencia de este país, este último considerado uno de los banqueros más respetados de Venezuela, llegó a ocupar posiciones de alta dirección y formar parte de juntas directivas, hasta que, en 2006, tras la adquisición del Banco Caracas por el grupo Santander, inició una etapa de transición personal que él mismo define
como “viudez laboral”.

Ese período de introspección lo llevó a comprender un rasgo esencial de su personalidad, la alta motivación al logro, como le dijo un amigo psiquiatra, “no importa el trabajo que tengas, siempre vas a buscar estar en el podio”, esa fuerza interior lo condujo nuevamente al deporte, donde alcanzó uno de los hitos más extraordinarios de su vida, convertirse en el primer venezolano en clasificar al campeonato mundial Ironman en Hawái, logrando incluso un podio en su categoría, “eso me ayudó a entender quién soy”, afirmó.

Tras su regreso al país, su mirada se dirigió hacia un sector crítico, la salud, observó con preocupación cómo la población venezolana perdía acceso a la medicina privada y cómo el sistema público no lograba absorber la demanda, con visión estratégica y sensibilidad social, diseñó un modelo de salud de alto volumen, bajo costo y altísima calidad, inspirado en experiencias internacionales y en su propia formación con importantes diplomados en la universidad de la sabana, en Colombia y en los Estados Unidos, donde compartió experiencias académicas con Jorge Nogueroles, joven brillante hoy presidente del Banco Nacional de Crédito, el segundo o tercer banco del sistema financiero nacional.

El Dr. Oscar Diaz Santamaria, hace 16 años asumió el reto de transformar una clínica cerrada, la antigua Padre Pío, en un proyecto que hoy es referencia nacional, el nombre “Fénix”, no fue casual, simbolizaba renacer desde las cenizas, y así ocurrió, lo que comenzó con cinco empleados y cinco médicos es hoy una organización con 460 trabajadores, 732 médicos y más de 1.500 personas que dependen directamente de su actividad, además de cientos de empleos indirectos. solo en el último año atendieron más de 106.000 pacientes, lo que representa el 9,41% de la demanda de salud privada del país.

Su modelo combina eficiencia operativa, control riguroso de inventarios, tecnología aplicada a la trazabilidad médica y una cultura de servicio centrada en la empatía, “aquí cada momento cuenta”, afirma, “el paciente no viene a divertirse, viene con un problema de salud y nuestro deber es atenderlo con humanidad, precisión y respeto”.

Su liderazgo se refleja también en la lealtad de su equipo, más de cien trabajadores tienen décadas acompañándolo, algunos hasta 45 años, esa cohesión humana explica por qué, cuando renunció a una institución bancaria, varios empleados lo llamaron para decirle, “jefe, renuncié. ¿ahora para dónde nos vamos?”.

Hoy, su visión se proyecta hacia la Ciudad de Salud Fénix, un complejo médico que ya está construido en un 20% y que aspira a convertirse en el mayor centro de concentración médica del país, comparable con los grandes polos de salud de Houston o Boston.

En lo personal, la vida también le regaló un capítulo luminoso, su matrimonio con Márgaret Prada, profesional de la medicina, y el nacimiento de su hija, a quien define como su mayor tesoro, “ser padre primerizo me transformó”, confiesa. “ahora entiendo lo importante que es la familia”.

Ese compromiso es el que hoy reconoce cuando se le pregunta a qué atribuye su éxito, responde con humildad y claridad, “identificar tu talento, trabajar como un mercado en eso y tener pasión, cuando juntas esas tres cosas, la gente dice que es suerte. pero no es suerte, es trabajo, amor por el país y compromiso”.

“Esto no es un premio, es un compromiso para seguir adelante, para dejarle a mi hija un legado del que pueda sentirse orgullosa”.

En nombre de la junta directiva de la OPI, celebramos su trayectoria, su visión y su aporte invaluable al país. Venezuela necesita líderes así, firmes, humanos, disciplinados y profundamente enamorados de su tierra.

En el marco de este trabajo periodístico, deseo expresar mi agradecimiento por las atenciones recibidas durante mi visita a las instalaciones del gran complejo de salud, Clínica Fénix, donde fui recibido con una hospitalidad ejemplar y un profesionalismo que honra la cultura de servicio de esta gran institución. Agradezco igualmente la amabilidad y deferencia dispensadas por los directivos del centro médico, quienes facilitaron cada etapa de esta entrevista.

En nombre de la Organización de Periodistas Iberoamericanos felicitamos al Dr. Oscar Diaz Santamaria, por el merecido reconocimiento, extensivo a su honorable familia.