Un espectáculo de calle pide «escuchar» los crímenes de Alfredo Stroessner en Paraguay
 03 febrero, 2026
Ron González
Asunción, 3 feb (EFE).- La voz de un crítico de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) vibra en la Plaza de los Desaparecidos de Asunción, la capital de Paraguay, para pedir a todo el que está cerca que «escuche» los crímenes de lesa humanidad del fallecido autócrata, que de acuerdo con activistas locales se cuentan por miles.
«Pehendú, pehendú, pehendú, pehendú (escuchen, en idioma guaraní)», ruega el hombre con insistencia mientras en la plaza un grupo de arte interpreta una pieza que relata el auge y caída de Stroessner, a quien sus propios colaboradores depusieron un día como hoy hace 37 años.
Cuando cesa la voz del hombre, a través de un altavoz se informan las cifras que dejó en Paraguay el llamado ‘Stronato’: casi 20.000 detenciones y tortura a disidentes, más de 3.000 exiliados, al menos 500 desaparecidos, según las denuncias que reposan en la Fiscalía.
«Podrían ser más de 2.000 los desaparecidos, porque Stroessner, además de reprimir a la oposición, mataba a los indígenas para apropiarse de sus tierras», dijo a EFE el director de Memoria Histórica del Ministerio de Justicia de Paraguay, Rogelio Agustín Goiburú.
Goiburú, que también es miembro fundador de la Plataforma Social de Derechos Humanos y Democracia, que organizó el evento de este lunes, sabe bien de lo que habla cuando denuncia los crímenes de Stroessner en Paraguay.
Su padre, Agustín Goiburú, fue secuestrado en la ciudad argentina de Paraná en 1977 por las fuerzas represivas de Stroessner y hasta ahora permanece desaparecido.
Un «acto de memoria»
Un centenar de personas presenciaron el «acto de memoria» en la Plaza de los Desaparecidos.
En el espectáculo, una figura que representaba a Stroessner recorría la plaza mientras un grupo de teatro remarcaba las fechas más importantes de la dictadura hasta llegar al 2026.
«Tenemos que participar, porque no se puede construir una democracia con miedo, con impunidad y corrupción, que fueron los males que nos dejó el régimen. Hay que conocer eso, hay que saber», apuntó Goiburú.
Pero a 37 años de su caída, y pese a las denuncias de sus detractores, el debate sobre el legado del último dictador paraguayo sigue vigente.
Prueba de ello es la discusión abierta por el jefe de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes), José Duarte Penayo, que a mediados de enero pasado calificó a Stroessner de «presidente constitucional», al tiempo que restó importancia a las denuncias sobre los crímenes de lesa humanidad al apuntar que «mató menos que los gobiernos liberales» del país.
«Tenemos un pueblo que desconoce su pasado, por eso mucha gente opina eso», dijo Goiburú al respecto.
También hoy, el activista de derechos humanos Dante Leguizamón rechazó, las declaraciones de Duarte Penayo, que es hijo del expresidente paraguayo Nicanor Duarte (2003-2008), aunque sin mencionarlo directamente.
«Esta relativización viene de un proyecto político que solo piensa en sus intereses individuales», apuntó Leguizamón, quien funge como secretario ejecutivo de la ONG Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy).
En su informe ‘Ventanas Abiertas’, de febrero de 2023, Codehupy denunció que al menos 19.862 personas fueron detenidas en el marco de la represión del ‘Stronato’ entre 1954 y 1989. De este total, solo 90 personas apuntaron no haber sido torturadas durante el cautiverio.
En tanto que el número de personas a las que se violaron los derechos de manera directa e indirecta durante el mandato de Stroessner, siempre de acuerdo al informe, se eleva a 128.076.

























