Una deuda de 1.000 millones de dólares complica la llegada de crudo venezolano a la India

 31 enero, 2026

Nueva Delhi, 31 ene (EFE).- Una eventual reactivación del suministro de petróleo entre Venezuela y la India se enfrenta a la deuda acumulada en dividendos no pagados que las empresas estatales indias reclaman a Caracas, 1.000 millones de dólares a pagar que chocan con la necesidad de liquidez del nuevo gobierno venezolano.

A pesar del acercamiento entre el primer ministro indio, Narendra Modi, y la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, fuentes del sector advierten que la operatividad de los envíos está condicionada por este pasivo histórico.

Las petroleras indias, encabezadas por ONGC Videsh (OVL), el brazo de inversión en el extranjero de la estatal Oil and Natural Gas Corporation, tienen pendientes de repatriar dividendos por sus participaciones en proyectos conjuntos en Venezuela, como el campo San Cristóbal.

Estos fondos, estimados en una horquilla de entre 600 y 1.000 millones de dólares, quedaron congelados debido a la crisis económica de la venezolana PDVSA y las posteriores sanciones de EEUU.

Para Nueva Delhi, la reanudación de las importaciones es un mecanismo natural para recuperar ese capital, descontando parte de la factura de los nuevos barriles a cuenta de la deuda vieja.

Sin embargo, esta fórmula de compensación de deuda choca con la realidad financiera de la administración interina de Venezuela, porque, según la mismas fuentes, la prioridad de Caracas es generar flujo de caja inmediato para sostener el gasto público.

En términos comerciales, esto penaliza los envíos a la India frente a los de Estados Unidos.

Un cargamento dirigido al Golfo de México se liquida en dólares en un plazo de una semana, mientras que un envío a la India implica 45 días de transporte y el riesgo financiero de que el pago sea retenido para amortizar la deuda.

Las fuentes diplomáticas sugieren que la solución podría pasar por un acuerdo híbrido, en el que la India se comprometa a pagar una parte al contado para aliviar la caja venezolana, mientras difiere la recuperación total de sus dividendos para una etapa de mayor estabilidad financiera en el país caribeño.

Sin embargo, el gigante privado Reliance Industries, que no tiene deudas pendientes con PDVSA, se perfila como el cliente comercialmente más atractivo para Caracas, ya que sus pagos serían netos y al contado.

El crudo venezolano, conocido comercialmente como Merey 16, es una variedad extrapesada que requiere refinerías de alta complejidad, y la india Reliance cuenta con la mayor capacidad de conversión del mundo, diseñada específicamente para procesar crudos pesados.

Por el contrario, las refinerías estatales indias tienen una capacidad técnica más limitada para absorber este tipo de barriles.