Claves de cumbre de la OTAN 3.0: más gasto militar, Ucrania y tensión entre EEUU y Europa

 04 julio, 2026

Redacción Internacional, 4 jul (EFE).- La transición hacia la llamada ‘OTAN 3.0’ -en la que Europa debe asumir más porcentaje del gasto en defensa- y la guerra de Ucrania son los temas centrales de la próxima cumbre de la Alianza Atlántica, que estará marcada por las tensiones entre Estados Unidos y Europa.

La cumbre, que se celebrará los días 7 y 8 de julio en Ankara (Turquía), se prevé como un punto de inflexión hacia una nueva OTAN, en un momento en el que Europa está afrontando su mayor rearme desde el final de la Guerra Fría.

Estas son las claves de la cumbre:

La confrontación entre Donald Trump y los europeos

El presidente estadounidense, Donald Trump, acude a Ankara en plena confrontación con sus aliados europeos.

Trump los acusa de apoyarse excesivamente en EE.UU. en materia de seguridad, de no invertir lo suficiente en defensa y de no secundar a Washington en sus aventuras bélicas.

El republicano está muy molesto con los miembros europeos de la OTAN por no haberle respaldado en la guerra contra Irán.

A su juicio, el hecho de que no le permitieran usar sus bases militares demuestra que no están dispuestos a acudir en ayuda de Washington.

Este malestar se ha traducido en ataques verbales a la primera ministra italiana, Georgia Meloni, hasta ahora una de sus aliadas más cercanas, y a España, a la que calificó de «desastre».

El enfado de Trump no se limita al plano retórico y en mayo anunció la retirada de 5.000 soldados de sus bases en Alemania.

Asimismo, dejó claro que acudirá a la cumbre solo «por respeto» al anfitrión, el mandatario turco, a quien presenta como una rara excepción en un entorno de aliados «terribles».

El concepto OTAN 3.0

El término lo utilizó por primera vez el subsecretario de Guerra de EE.UU., Elbridge Colby, cuando defendió que Europa debe dejar de depender de los norteamericanos en materia de seguridad y adquirir más responsabilidad en la defensa de su territorio.

En la práctica, el concepto OTAN 3.0 se traduce en un aumento del gasto europeo en defensa, tal como Trump lleva exigiendo a sus socios desde que llegó al poder.

En la cumbre del año pasado en La Haya, los aliados acordaron dedicar un 5 % del PIB a defensa en 2035, una meta que se esfuerzan en cumplir.

En 2025 los europeos aumentaron su inversión casi un 20 %, lo que equivale a 139.000 millones de dólares (121.650 millones de euros) adicionales, y todo apunta a que van camino de equiparar su gasto militar al de Estados Unidos.

Aún así, Trump sigue insistiendo en que no invierten lo suficiente.

El papel de Mark Rutte

En este clima de enfrentamiento, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, tendrá que poner a prueba su habilidad para rebajar tensiones.

Durante su reciente visita a la Casa Blanca ya intentó apaciguar a Trump y se esforzó en mostrarle, hasta con gráficos en pizarras que llevó al Despacho Oval, el acelerón de la inversión de los demás países de la OTAN.

Además, anunció que en Ankara se presentarán «planes concretos» en los que se detallará la trayectoria gradual que se seguirá para llegar a los objetivos de inversión marcados.

Compromiso económico con Ucrania, pero sin adhesión

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, asistirá al encuentro, en el que se espera que los aliados recuerden que se mantienen firmes en el respaldo a Ucrania.

Está previsto que anuncien un compromiso de entre 60.000 y 70.000 millones de euros anuales.

Entre las iniciativas impulsadas por la Alianza, destaca la que estipula que los aliados europeos y Canadá adquieran conjuntamente armamento estadounidense en paquetes de 500 millones de dólares (437,61 millones de euros) para donar al país invadido por Rusia.

A diferencia de cumbres anteriores de la OTAN, no habrá novedades sobre la posible entrada de Ucrania en la organización transatlántica, ya que prima la idea de que no es posible integrar a un país en guerra.

Inyección millonaria a la industria militar

La industria militar será protagonista de la cumbre con un foro de alto nivel en el que se esperan anuncios de contratos por decenas de miles de millones de dólares, con la idea de reducir la fragmentación en los mercados y facilitar las adquisiciones conjuntas.

Rutte viene alertando de que, pese al incremento masivo de los presupuestos militares en toda la Alianza, el ritmo de suministro no es suficiente y hay que impulsar la producción militar y las adquisiciones conjuntas.

Los arsenales de los aliados se han visto mermados en los últimos años por el apoyo que han dado a Ucrania en su defensa ante Rusia, por no hablar de los de Estados Unidos a causa de su enfrentamiento con Irán. EFE