Desarrollan tecnologías inmersivas aplicables a la industria y a la salud mental y física

 29 junio, 2026

València, 29 (EFE).- Impulsar el desarrollo de nuevas tecnologías inmersivas con aplicaciones que alcanzan desde los procesos industriales (acercar instalaciones o productos a clientes, simular procesos) hasta la salud mental y física (acompañamiento emocional, psicomotricidad), es el objetivo de dos proyectos específicos concretos que lleva a cabo el ITI, centro tecnológico especializado en TIC.

En concreto, son los proyectos ECOSIDEA y cuidAR, dos iniciativas de I+D financiadas por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE+i) y la Unión Europea que exploran el potencial de las tecnologías inmersivas en ámbitos de aplicación diferentes pero cuya finalidad es utilizar entornos digitales avanzados para mejorar la colaboración, la personalización, la toma de decisiones y la experiencia de las personas.

Según han explicado a EFE fuentes del ITI, las tecnologías inmersivas están dejando de ser una herramienta asociada exclusivamente al entretenimiento para convertirse en una vía de innovación aplicada en sectores tan diversos como la industria, la salud, la formación o el bienestar, ya que herramientas como la realidad virtual, aumentada o mixta y los entornos inmersivos permiten crear experiencias digitales en las que las personas pueden visualizar, simular, aprender o interactuar con información y espacios de una forma más natural y cercana a la realidad.

En el ámbito de la salud y el bienestar, el proyecto cuidAR investiga el uso de tecnologías inmersivas personalizadas apoyadas en inteligencia artificial generativa y detección de objetos, lo que abre la puerta a experiencias más personalizadas y adaptadas a las necesidades de cada persona, con aplicaciones en acompañamiento emocional, rehabilitación, formación o terapias inmersivas.

La incorporación de inteligencia artificial, visión por computador o detección de objetos permite que las experiencias inmersivas dejen de ser espacios cerrados y predefinidos para convertirse en entornos capaces de ajustarse al contexto, a las preferencias del usuario o a los elementos físicos que lo rodean, lo que amplía su potencial para resolver retos reales, diseñando experiencias terapéuticas más personalizadas.

Añaden que la iniciativa parte de una «necesidad clara» puesto que «muchas soluciones inmersivas actuales siguen siendo experiencias cerradas, poco flexibles y con una personalización limitada».

Frente a ello, cuidAR busca avanzar hacia entornos capaces de generar escenas y contenidos a partir de instrucciones en lenguaje natural, ya sea mediante texto o voz, e incorporar también elementos del entorno físico real de la persona usuaria.

En el marco del proyecto, ITI ha desarrollado dos prototipos que se validarán junto a Fundación ACAVALL, Fundación SASM y Play&GO.

El primero permite transformar una habitación en un espacio personalizado en función de los objetivos que se persigan y de las preferencias del usuario. Por ejemplo, crear un espacio de calma y seguridad, incorporando en tiempo real elementos digitales al entorno del usuario, como paisajes, objetos reconfortantes o escenarios adaptados a sus preferencias.

Esta tecnología podría aplicarse a terapias de exposición, actividades de rehabilitación cognitiva o salas sensoriales.

El segundo prototipo busca que la interacción con mascotas virtuales resulte más natural y accesible, permitiendo utilizar objetos físicos del entorno para jugar, alimentar o cuidar al animal digital.

Esta aproximación se apoya en una interacción basada en movimientos cotidianos y puede contribuir a trabajar competencias como la psicomotricidad y la coordinación ojo-mano.

En el ámbito industrial, el programa ECOSIDEA permite reproducir entornos productivos, acercar instalaciones a clientes o equipos técnicos, simular procesos y generar nuevas formas de colaboración sin necesidad de estar físicamente en el mismo lugar, algo que resulta especialmente relevante para empresas que necesitan mostrar productos, validar escenarios, formar a equipos o analizar procesos complejos de forma más ágil, visual y segura.

A través de capacidades como la realidad virtual, la realidad mixta, los gemelos digitales o los espacios colaborativos 3D, la iniciativa explora cómo estas tecnologías pueden ayudar a las empresas a innovar, reducir costes, mejorar la formación y facilitar la toma de decisiones.

El proyecto permite plantear aplicaciones como showrooms virtuales, espacios de demostración, simulación de procesos, formación inmersiva o reuniones técnicas en entornos digitales compartidos.

Más allá del componente visual, el valor de ECOSIDEA reside en convertir el entorno inmersivo en una herramienta útil para la actividad industrial. «No se trata solo de representar una realidad en formato virtual», explican las fuentes, «sino de generar espacios donde sea posible observar, interactuar, probar, explicar y decidir mejor».

Con este proyecto, el ITI contribuye a acercar las tecnologías inmersivas al tejido empresarial, «demostrando que su aplicación puede aportar valor real en ámbitos como la colaboración, la formación, la simulaciones justadas a cada contexto». EFE