LAS TRES GRACIAS LA BELLEZA QUE VENCIÓ AL TIEMPO, AL IMPERIO Y A LA GEOGRAFÍA

 26 julio, 2026

Por: Alvaro Julio Martinez

CNP:  8.440

Hay obras que no pertenecen a un solo país ni a un solo siglo. Son piezas que nacen en un instante histórico, pero se expanden como un eco universal. Las Tres Gracias, esculpidas por Antonio Canova entre 1812 y 1816, son una de esas obras, un testimonio de que la Belleza verdadera no se contempla únicamente con los ojos materiales, sino con los ojos del alma.

La Belleza que Josefina no pudo ver. La emperatriz Josefina de Beauharnais, esposa de Napoleón Bonaparte, encargó la obra al escultor neoclásico más grande de su tiempo. Canova creó un círculo perfecto de armonía femenina, Eufrosine era la Alegría, Aglaya, la Belleza, y Talía era la Fertilidad. Tres fuerzas espirituales convertidas en mármol.

Pero Josefina murió en 1814, dos años antes de que la obra estuviera concluida. La Belleza que ella soñó nunca llegó a sus manos. Así, Las Tres Gracias se convirtieron en un símbolo silencioso de lo que la vida promete y la muerte interrumpe.

Eugenio de Beauharnais el guardián de la obra, al finalizar la escultura, Canova la entregó a Eugenio de Beauharnais, hijo de Josefina y Mariscal del ejército francés bajo el mando de su padre adoptivo, Napoleón Bonaparte. Eugenio, uno de los militares más valientes del Imperio, llevó la obra consigo a Alemania, donde se retiró tras las campañas militares. Allí vivió hasta los 90 años, una longevidad excepcional para un hombre de guerra.

La obra, que nació en Francia, viajó con él como un relicario íntimo, como un recuerdo de su madre y como un símbolo de la grandeza imperial. Hoy, las Tres Gracias reposan en el Museo Hermitage de San Petersburgo, donde miles de visitantes contemplan la suavidad del mármol que impresionantemente,parece piel viva.

Hortensia de Beauharnais y Luis Bonaparte, la otra rama del árbol imperial. Eugenio tuvo una hermana, Hortensia de Beauharnais, también hija de Josefina. Hortensia se casó con Luis Bonaparte, hermano de Napoleón. Luis ocupó cargos de enorme relevancia, presidente de la Asamblea Nacional de Francia, ministro del Interior, Rey de Holanda, pero su reinado terminó abruptamente, Napoleón lo destronó por traición. La política, incluso dentro de la familia, nunca ha sido un terreno de certezas.

La réplica venezolana: la Belleza que cruzó el océano. La grandeza de Las Tres Gracias no quedó confinada a Europa, en Venezuela, en el sector Los Chaguaramos, dentro de los predios de la Universidad Central de Venezuela, existe una réplica que honra la obra original. Esta réplica se encuentra adyacente a la Plaza que lleva el insigne nombre de Las Tres Gracias, un espacio emblemático donde la juventud universitaria, el pensamiento crítico y la vida cultural de la UCV convergen.

Allí, bajo el sol tropical y en medio de la arquitectura moderna de Villanueva, las Gracias dialogan con generaciones de estudiantes, artistas y pensadores la réplica venezolana demuestra que la Belleza auténtica no es propiedad de un imperio ni de un museo, es patrimonio de la humanidad.

Una propuesta cultural necesaria. En virtud de la importancia histórica de esta obra, como autor del libro NAPOLEÓN, de próxima aparición, y como colega periodista, miembro del Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela, (CNP), institución a la cual también pertenece el Ministro del Poder Popular para la Cultura, Ernesto Villegas, considero oportuno elevar una propuesta cultural de alcance nacional.

Que los niños de los colegios realicen visitas guiadas a la réplica de Las Tres Gracias, estas visitas deben ser acompañadas por profesores conocedores de la historia, el contexto neoclásico y el significado espiritual de la obra, para que los más jóvenes, se acerquen al arte universal, comprendan la herencia neoclásica, valoren el patrimonio cultural del país, y descubran que la Belleza es también una forma de educación del alma.

Por ello, formulo respetuosamente este llamado al MinistroErnesto Villegas, colega de nuestro gremio periodístico, para que esta iniciativa sea considerada dentro de los programas de formación estética y patrimonial dirigidos a la infancia venezolana, la cultura no solo se preserva, se enseña, se transmite y se siembra. Una obra que no envejece. Las Tres Gracias son más que tres figuras femeninas.

Son un manifiesto espiritual, un recordatorio de que la Alegría, la Belleza y la Fertilidad son fuerzas que sostienen la vida, una prueba de que el arte, cuando nace del alma, no muere, no se desgasta, no se limita, se replica, se expande, se renueva. Antonio Canova lo sabía, Josefina lo intuyó, Eugenio lo protegió.

Y hoy, en Venezuela, en Rusia y en cada lugar donde la obra ha sido replicada, las Gracias siguen cumpliendo su misión,recordarnos que la Belleza verdadera solo se muestra a quienes miran con los ojos del alma.

NAPOLEÓN: adelanto de mi libro, de próxima aparición.